Mi hija Miriam y su novio Javi estuvieron el domingo pasado haciendo senderismo por la zona de Grazalema en torno al puerto del Boyar. Había algo de nieve y hacía bastante frío. No llevaban cámara pero si que tenemos algunas fotos tomadas con el móvil.
No se distinguen muy bien pero hay ovejas en la fotografía superior.
Al tocar el agua, Javi se encontró con un trozo de hielo en la mano. ¡Brrr! ¡Qué fría!
Un merecido descanso después de recorrer tantos kilómetros de sendas:
En resumen, un día precioso al final del cual lo que más se apetece es una ducha calentita y acostarse temprano para reponer fuerzas.
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