Dicen que Graham Bell fue impulsado a trabajar con aparatos de escucha porque en su familia había personas sordas, su madre y su hermana, y que fue así como terminó inventando el teléfono.
Algo similar le acaba de ocurrir a mi marido con su madre. Ella, que acaba de cumplir 90 años, tiene problemas auditivos. Tiene un audífono en cada oído y su problema es aún más acuciante cuando trata de hablar por teléfono. El caso es que es una familia muy grande, tiene 11 hijos, y por lo tanto recibe numerosas llamadas a diario, así que el uso del teléfono es importante en su vida. Sin embargo no podía disfrutar de conversaciones serenas y con calidad debido a su deficiencia auditiva.

Posición del conector jack, cerca del micrófono
El proceso es muy sencillo. Se abre la parte móvil del teléfono y se busca un sitio hueco, en este caso cerca del micrófono, para colocar un “conector jack”. Este se sujeta por dentro con resina de dentista. Por medio de tres pequeños cables, se consigue que cada vez que introducimos la clavija de nuestro auricular se conmute la señal de audio que va al altavoz del teléfono hacia el conector hembra que hemos instalado.

El conector jack sirve para introducir la clavija de unos simples auriculares
Cualquier auricular interno, del tipo de los que nos dan en el AVE, se enchufa en el conector hembra que hemos alojado en el teléfono. Como utilizará solo un auricular, podemos cortar el otro para facilitar su manejo. Para hablar, solo tiene que quitarse el audífono y colocarse el auricular en el oído y a disfrutar de la conversación.

La abuela estrenando el invento... y el inventor
¡A que se ve contenta? Pues cada día que pasa está más contenta y también sus numerosos interlocutores que ya no tienen que hablarle fuerte ni repetirle varias veces lo mismo.
Espero que este invento pueda servir a otras personas con el mismo problema, ¡de verdad que vale la pena!
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