Para escuchar toneladas de música, simplemente hay que registrarse y luego descargarse un pequeño programa y listo. Se hace todo en menos de 5 minutos y vale la pena porque tienen un catálogo inmenso de canciones de todos los tiempos y géneros.
Primero os dice que forméis vuestra biblioteca y os hace una lista de todos los audios que encuentra en vuestro ordenador. Estos los podéis escuchar ya, tan solo pinchando en algún título de la lista.
Aspecto de una búsqueda de canciones de Michael Jackson en Spotify
Si lo que queréis es escuchar canciones que no están en vuestro ordenador, tenéis la opción de buscar y lo mismo, os sale una lista y a pinchar y escuchar.
Con la cuenta Open, que es gratis, creo que tenemos 20 horas de escucha al mes. Si queremos más, nos podemos sacar una cuenta Premium.
Van pasando los días y no escribo en el blog y es que … ¡tengo tantas cosas que hacer!
No os voy a aburrir con que llevo la casa, hago la compra, cocino para tres y pongo la lavadora. Eso lo hace todo el mundo. Pero es que yo sola me meto en berenjenales como el huerto (nunca mejor dicho), tocar el teclado, hacer pan en casa, pintar con acuarelas, ver los capítulos de Perdidos que me quedan por ver…
Tomates cherry con malla antimirlos
Luego, dos o tres partidas de Cruzaletras (Scrabble) en línea no pueden faltar para mantener la mente ágil. Y hablando de vocablos, no olvidemos que sigo aprendiendo palabras de arte y arquitectura, unas cuantas cada día. Pero no sólo las estudio sino que he abierto una carpeta y ahí guardo tanto las definiciones como unos dibujos que hago yo misma en el “paint” y fotografías que busco en imágenes de Google. ¡Qué guapada!
Por otro lado mantengo correspondencia en inglés con una cuñada mía deseosa de mejorar sus conocimientos del noble idioma de Shakespeare. Una amiga boliviana también me solicita mis servicios de profesora y ya hemos empezado esta tarde a traducir frases sencillas. ¡No me dejan jubilarme!
Ahora, para rematar, me dice mi hijo que debería de aprender a hacer páginas web con el DreamWeaver, que él está aprendiendo y es muy interesante. Bueno pues si me meto en el tema, ya os contaré como me va…
¿Me creen ahora cuando digo que no tengo tiempo de escribir en el blog?
Ocurre algunas veces que mirando una página web, intentas ver algún detalle de una imagen pero ésta es demasiado pequeña y no lo consigues. Tampoco te ofrecen la opción de ampliar la imagen. He aquí un pequeño truco que a lo mejor te ayuda:
Situas el cursor del ratón sobre la imagen, clic derecho/ copiar imagen. Abres el programa Paint de Windows, que como es de Windows, todos o casi todos lo tenemos. Control V para pegar la foto. Haces clic arriba en Ver/ zoom/ personalizado. Eliges un tamaño más grande del que está marcado y ves la foto más grande. Sale un poco más pixelada pero he comprobado que puede servir, por ejemplo, para descifrar una palabra que en la foto pequeña no podía leer.
Os voy a recomendar hoy un programita chiquito y gracioso, no tiene nada que ver con gigantes como Photoshop, pero sirve para algunos retoques fotográficos interesantes. Está especialmente diseñado para los retratos, para mejorar el aspecto de las personas, sobre todo a nivel de cara: quitar arrugas, manchas de la piel, granos…
Por otra parte, se pueden añadir coloretes y sombras de ojos, quitar papadas, pintar labios, teñir el pelo, recortar narices… Aunque si no os gusta el retratado, ¡bien podéis hacer todo lo contrario!
Para bajaroslo, ponéis descargar Photo Instrument en Google y saldrán muchas páginas dónde elegir.
Una vez lo tengáis, pincháis en “opciones” y podréis ponerlo en español.
Elmundo.es en colaboración con Pfizer ha puesto en marcha el portal Código Salud que promete bastante. Como muestra un botón: imágenes de gran calidad del corazón humano y del sistema circulatorio con audio. Confeccionado por médicos e informáticos españoles. Imprescindible para estudiantes de medicina y de enfermería, pero interesante también para todos los demás.
Después de 8 meses con el blog, por fín acabo de conseguir publicar algo en “información”. Al iniciar esta andadura, un día intenté rellenar esa página, sin resultado. Pido perdón por mi torpeza a todas las personas que alguna vez hayan pinchado en dicha pestaña y no hayan encontrado nada. Ya se ha remediado, más vale tarde que nunca.
Me gusta guardar recordatorios y listas en mi ordenador. Por ejemplo: sitios que me apetece visitar en fin de semana, temas que me gustaría tratar algún día en el blog, libros y pelis que me recomiendan, etc.
Antes, iba al escritorio> botón derecho> nuevo> documento de texto. Ahí escribía e intentaba guardar mis datos de forma que pudiera encontrarlos con facilidad pero se ve que el orden no es lo mio…
Hasta que descubrí Google Docs.
Sólo hay que entrar en la página principal de Google y seguir unos sencillos pasos.
Una vez en el programa, en “nuevo” tenemos: documento, presentación, hoja de cálculo, formulario y carpeta. Muchas posibilidades y soluciones.
Documento es el formato que más utilizo. Las primeras palabras que escribo se colocan automáticamente como título del documento. Lo puedo cambiar, insertar fotos, dibujos, enlaces, tablas. Luego guardo y cierro. Al volver a abrir, si tengo muchos documentos, dispongo del conocidísimo sistema de búsqueda de Google para buscar el que me interesa. Si no, con mirar la lista, los tengo todos a la vista.
Lo mejor de todo, los documentos están en línea, así que puedo compartirlos con otros usuarios o consultarlos indistintamente desde el ordenador de la oficina, de casa de unos amigos, sin necesidad de llevarlos en un lápiz de memoria. Varias personas pueden intervenir, corregir y todos ven el mismo documento. Esto último es precisamente el tema del video que he insertado más arriba.
Hay remedios antiguos como contar ovejas, (cuando llego a la tercera ya estoy pensando en otra cosa), escuchar la radio (cuesta mucho encontrar algún programa interesante), leer un libro, (no puedo encender la luz porque mi marido duerme a mi lado).
Y hay remedios más modernos: grabarse programas de radio en el mp3 y escucharlos tranquilamente por la noche. Si es muy interesante, no pasa nada aunque te duermas ya que lo tienes grabado y lo puedes volver a escuchar en otro momento y si resulta algo aburrido y te duermes pues… misión cumplida, ¿no?
Hay que buscar la palabra “podcast” en las páginas web de los periódicos o de las emisoras de radio. Los podcasts son grabaciones de programas que podemos escuchar en el ordenador independientemente del día o de la hora de emisión, o sea cuando queramos. Pero en algunos casos también es posible guardarlos en nuestra carpeta de descargas y de ahí copiarlos a nuestro mp3.
Digo en algunos casos porque he probado con varios periódicos y emisoras españoles y sólo he conseguido escuchar sus podcast en el ordenador pero no he conseguido descargarmelos, desgraciadamente. Incluso pregunté en Hipercor y me afirmaron que para eso necesitaba un i-pod.
Sin embargo, en el periódico francés Le Figaro me he topado con unos 150 podcasts sobre temas de salud que son muy interesantes y que soy capaz de descargar con toda comodidad. Os pongo el enlace aquí por si alguno sabe francés y le interesa el tema.
Estoy encantada con todo lo que tengo preparado en mi mp3… ¡casi deseando tener un ratito de insomnio!
Yo lo acabo de descubrir y creo que tiene al menos una ventaja muy importante si lo comparamos con un documento de Word o un documento de texto: cuando guardas tu texto, lo guardas en línea de la misma forma que se guardan los correos electrónicos. Así que lo puedes abrir y consultar desde cualquier ordenador o puedes permitir a otras personas verlo en sus ordenadores. Hasta me atrevo a decir que si pierdes el portátil, los documentos siguen ahí.
Hay mucho más por supuesto pero todo se andará. Entra en Google Docs. Y haz una lista de cosas que quieres recordar, por ejemplo de los temas que quieres tratar algún día en tu blog. ¡Verás que fácil de manejar!
Si necesitáis hacer una foto a algo que sale en la pantalla de vuestro ordenador para guardarlo, enseñarselo a alguién, enviarlo por correo electrónico, colocar en vuestro blog, etc. hay una forma muy sencilla:
Primero, debéis localizar el programa “Paint” que suele traer Windows y para más comodidad colocáis un acceso directo del mismo en vuestro escritorio. Esto sólo lo tendréis que hacer la primera vez.
Cuando está la pantalla preparada con la información colocada tal como la queréis guardar, pulsáis la tecla imprimir pantalla que se encuentra a la derecha del teclado, arriba del todo y pone algo así como imp. pant. o print screen…
Minimizáis la página que acabáis de “fotografiar” y abrís el Paint. Sale con una ventanita blanca, pulsáis las teclas Ctrl + V y ya está, tenéis una foto de lo que había en la pantalla. Podéis entrar en archivo y en “guardar como” y ahí le dáis un nombre y lo guardáis.