Edredones nórdicos

¿Será miedo a lo desconocido? ¿Será pura dejadez? No sé qué será,  pero resulta que tuve 2 edredones nórdicos guardados en el altillo del armario durante varios años, sin usar. Fue un regalo del Banco de Bilbao… y yo sabía que, para poder utilizarlos, tenía que comprar unas fundas pero no acababa de verlo claro…

Todo cambió el año pasado cuando nos dio por ir a pasar un par de semanas a Alemania en pleno mes de enero. ¿Qué frío hacía allí arriba, acostumbrados a Andalucía!

Pero por las nochas, gloria bendita. En todos los hoteles usan edredones nórdicos y nos encantó. Es comodísimo porque sólo tienes que poner una sábana bajera y hala, el edredón tirado encima. Y es tan calentito que teníamos que apagar la calefacción. Sin embargo, no pesa nada, parece una manta flotante. Hay que tener al menos 2 juegos de fundas nórdicas para cuando se lava uno, poner mientras el otro. (Un juego consiste en una funda para cubrir el edredón y una funda para cubrir la almohada).

Así que no hagáis como yo, si tenéis por ahí un edredón nórdico, comprarle su fundita y usarlo. Y si no lo tenéis, os recomiendo que vayáis pensando en adquirir uno.

Una respuesta a Edredones nórdicos

  1. […] los edredones nórdicos Ya escribí allá por el mes de noviembre sobre lo bueno que son los edredones nórdicos. Pero ahora que lo estoy usando todas las noches, me acabo de dar cuenta de que se me acabaron los […]

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