Vueltecilla por el Rastrillo dominical

Ayer estuvimos en el Rastrillo de Jerez después de la tira de años sin aparecer por ahí. Está ubicado en un lugar hermoso, al amparo del Alcázar, en una gran alameda desde la cual se divisa la cúpula de la catedral.

Como la mercancía no me llamaba la atención me puse a observar sus propietarios y saqué las siguientes conclusiones:

Para ser vendedor en el Rastrillo, es una ventaja tener una buena barba:

Vendedor barbudo

A falta de barba, lo más conveniente es lucir un gran bigote:

Vendedor bigotudo

Sin embargo, pase lo que pase, es necesario ir bien tocado:

Vendedora con tocado gracioso

Mi marido sí encontró cosas interesantes para sus inventos así que si vamos otro día, a ver en qué me entretengo… pero no me preocupa porque llevando la cámara nunca se aburre una.

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